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Ejemplo práctico

AVANZA/BAJANDO. Comunicación.

La capacidad comunicativa que tenemos se nos detecta en la escritura por la aparición del trazo que se dirige hacia la derecha con la intención de bajar.

Este trazo, en nuestro abecedario, debería aparecer en las letras de la FIGURA 1 (en la h, m, n, ñ, y p; en cierta modalidad de la r —por cierto, la que debería ser de más uso—; en la k —aunque en nuestro idioma —español/castellano—, por emplearse tan poco, no tiene gran relevancia—; y en cierta modalidad de la x —aunque ocurre igual que con la k, que no resulta de gran interés, al menos terapéutico—).

Si usted observara que en su escritura aparece este trazo en las letras indicadas, corresponderá al reducido grupo de personas que realizan esta función en las ocasiones adecuadas: hablan cuando tienen que hablar.

FIGURA 1

 

 

Si por el contrario estas letras las hace de otra manera y no aparece en ellas esa pequeña curvita por arriba (algunos ejemplos son los mostrados en la FIGURA 2), ello querrá decir que no se comunica lo suficiente —al menos cuando tiene que hacerlo—, que es reservado/a, que le cuesta verbalizar sus sentimientos; o se cree que los demás ya le entienden, aunque no hable; o simplemente no le preocupa demasiado hacerse entender o no.

FIGURA 2

 

 

Si este trazo lo realiza en las letras adecuadas (FIGURA 1) pero también aparece en otros lugares, como por ejemplo, los mostrados en la FIGURA 3, quiere decir que usted pone demasiado interés en esta función, su tendencia a hablar es excesiva.

FIGURA 3

 

 

 

Sin embargo, la mayor confusión sucede cuando la persona habla cuando tiene que callar y calla cuando tiene que hablar, es decir, cuando el trazo de la comunicación aparece en sitios en los que no debiera aparecer (FIGURA 3) y no aparece cuando debiera (FIGURA 1). Raro será el caso en el que tal característica psicológica no haya conducido a una manifestación patológica.

El ejemplo de la FIGURA 4 muestra un trazo tendente a curvo, lo que quiere decir que la persona sabe hacerse entender; emplea los términos, expresiones y gestos adecuados para que al otro le llegue su mensaje.

FIGURA 4                                                          FIGURA 5

 

 

El ejemplo de la FIGURA 5, muestra lo contrario, un trazo tendente a recto, lo cual quiere decir que la persona no sabe emplear unos códigos comunes de entendimiento, le cuesta hacerse entender, no encuentra las palabras adecuadas,… tiene dificultades para comunicarse.

La FIGURA 6 muestra un trazo rápido. Ello quiere decir que la comunicación se lleva a cabo con la suficiente prontitud. Hay fluidez. Las palabras se suceden rápidamente, según van brotando las ideas.

                                       FIGURA 6                                          FIGURA 7

 

 

El ejemplo de la FIGURA 7 muestra el caso contrario: un trazo que se ha hecho lento. A la persona le cuesta «convertir» los pensamientos en palabras. La comunicación no sucede de forma fluida y rápida. Se lo tiene que pensar demasiado.

En la FIGURA 8 vemos que el trazo es corto, lo cual quiere decir que la comunicación se realiza de forma breve, concisa, sustancial; la persona va «al grano», al mensaje que quiere transmitir, sin rodeos.

FIGURA 8                                             FIGURA 9

 

 

 

El caso contrario se corresponde con el ejemplo de la FIGURA 9, en el que el trazo se ha hecho muy largo. La comunicación, el mensaje, va rodeado de otras muchas ideas, de detalles que no son necesarios. La persona quiere decir demasiadas cosas; tiene más interés en hablar que en transmitir el mensaje en cuestión; quiere hablar, aunque sea por hablar.

 

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