Home » Ejercicio nº 1 » Ejercicio nº 1

Ejercicio nº 1

Activaremos, pues, los “sistemas reflejos” que, en muchos casos, han estado adormecidos y que nos permitirán restablecer la conexión entre nuestra mente y nuestro cuerpo, consiguiendo con ello, soluciones instantáneas a quejas físicas que nuestro cuerpo nos viene dando, incluso desde hace años. Y esto, insisto, es debido exclusivamente a la activación de unas determinadas funciones nerviosas que cada cual lleva a cabo íntimamente: «tomas de consciencia».

¿Por qué aguantamos dolores o cualquier otra sensación física desagradable, sin haber necesidad?” Y entonces se me ocurre abordar este nuevo reto haciendo que se conceda, a la intensidad de la sensación dañina, un valor numérico: En una escala del 0 al 10, cero sería la ausencia del dolor y diez el valor más alto.

De manera que en una primera toma de contacto, realizamos un barrido corporal descendente, empezando por la cabeza y deteniéndonos, ordenadamente, en aquellas localizaciones que muestren una alteración superior a 0’5. La persona especifica de qué sensación negativa se trata y, de acuerdo a su memoria, y experiencia, le asigna una valoración.

Pero si sabemos qué hacer para sentir más daño, es decir, para subir la nota —en esto no suele haber problemas; todos somos unos «expertos»—, ello quiere decir que también sabemos qué tendríamos que hacer para sentir menos, para bajarla.

Podemos hacer que la puntuación varíe por varios medios: desde el cambio de la posición corporal, al control de la tensión/relajación, o la elección del pensamiento que decidimos tener, o desde las emociones…

La mente y el cuerpo son sólo dos conceptos; no hay una línea divisoria entre los «hilos» que mueven a una y a otro, sino que ambos se afectan mutuamente y, por tanto, forman una unidad.

A través de la nota numérica, la persona se conciencia de su situación y le sirve de referencia para experimentar, consciente y objetivamente, el modo en que interviene para variarla.

He de aclarar que la intervención sobre el plano físico que hasta ahora estamos realizando, actúa sólo sobre la «manifestación desagradable». Para intervenir sobre la «causa» del problema, tendremos que usar los movimientos, ya que cada uno de ellos excitará o inhibirá a una específica función neurofisiológica.

Lo que yo pretendo, antes de pasar al siguiente nivel, es que mantenga al cuerpo no sólo relajado sino que, además, sea capaz de liberarle de cualquier dolor o, por lo menos, evitarlo.

Y en este nivel tan básico encuentro, nuevamente, otro mundo que no deja de maravillarme.

Es impresionante comprobar cómo la persona baja la sensación dañina —por sus propios medios y con sus propias soluciones—de notas muy altas y en varias localizaciones corporales, hasta quedarse en niveles muy bajos, inferiores a 0’5.

Comments are closed.