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Equilibrio motor

  • El equilibrio motor entre los hemisferios cerebrales sucede cuando, por ejemplo, un director de orquesta marca los tiempos musicales moviendo sus manos hacia arriba, abajo, izquierda y derecha: al subir y bajar, ambas manos llevan la misma dirección; sin embargo, cuando la mano derecha se dirige hacia la derecha, la mano izquierda se dirige hacia la izquierda.
  • Cuando la mano derecha hace un movimiento lateral de alejamiento del eje corporal —movimiento denominado «de abducción»—, se traslada de una izquierda a una derecha. Este movimiento de abducción o alejamiento del eje, realizado con la mano izquierda, sucede al contrario, de derecha a izquierda. Y sin embargo, aún haciendo lo contrario, ambas manos coinciden en un criterio perfectamente establecido que podríamos definir como un «hacia adentro-hacia afuera».
  • De igual modo, cuando la mano derecha hace movimientos a favor de las agujas del reloj, la mano izquierda ejecuta movimientos contrarios a las mismas; y viceversa.
  • Actividades como nadar, remar, aplaudir, etc., nos muestran la correspondencia y el equilibro neuromotriz que entre los dos miembros sucede.
  • Algunos neurólogos opinan que esta organización de movimientos e intenciones implícitas en los mismos, es compartida por organismos con una complejidad neuronal como la desarrollada por los invertebrados y, según otros, este patrón de funcionamiento neuromotor es compartido por seres aún más sencillos.
  • Nuestra escritura se ha ideado para ser realizada con la mano derecha y, por tanto, sus renglones transcurren de izquierda a derecha. Si decidiéramos usar la mano izquierda y seguir conservando el mismo equilibrio motor, neuronal, psicológico y fisiológico, tendríamos que hacer discurrir los renglones al revés, de derecha a izquierda, y además, alterar el sentido de prácticamente todos los movimientos que conforman nuestras letras; en definitiva, tendríamos que imitar la movilidad natural que desarrolla un director de orquesta y que ya hemos comentado al inicio de este apartado.
  • Leonardo da Vinci (1452-1519) era zurdo. Estudió profundamente el funcionamiento de los músculos y corroboró que, en el cuerpo humano, regían los mismos principios mecánicos por los que funcionaban las máquinas y se movían los cuerpos inanimados. Concibiendo al cuerpo —músculos y huesos— como una máquina de poleas y engranajes, consiguió medir, matemáticamente, la potencia de muchos músculos.

El pensaba que “Ninguna investigación se puede proclamar verdadera ciencia si no se somete a las demostraciones matemáticas. Y si alguien dice que las ciencias que empiezan y terminan en la mente son verdaderas, es necesario negarlo por muchas razones antes de que estos procesos mentales no se verifiquen a través de la experiencia, sin la cual, nada es por sí mismo cierto”. El rigor de sus fundamentos científicos siempre estuvo presente en las múltiples ramas del conocimiento en las que destacó.

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