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Información general

  • Qué es la grafoterapia.

Es de conocimiento general que por medio de la escritura se pueden conocer aspectos de la persona y que la técnica se llama «grafología». Pero no está tan extendido saber que, a través de la mejora escritural, se corrigen conductas y comportamientos que afectan a nuestro estado psíquico y físico: la técnica se llama «grafoterapia».

La grafoterapia es una rama de la grafología —lo mismo que, por ejemplo, la oftalmología lo es de la medicina— que enseña y dirige el proceso hacia un cambio de escritura para que la persona, mediante el control de su propio sistema nervioso, empiece a generar por sí misma la química necesaria para su reequilibrio a la vez que, sin proponérselo, va modificando espontáneamente las conductas negativas que le generaron la alteración de su estado físico y/o mental.

Si una persona, por ejemplo, con dudas, temerosa, preocupada y con excesiva actividad mental, refleja en su escritura su condición ¿qué sucede cuando se le indica en qué rasgo gráfico se detecta tales características y, enseñándole el gesto corrector por el que debe sustituirlo, a base de practicarlo, lo introduce en su escritura de forma espontánea y natural? Lo que sucede es que esa persona cambia, se mejora a sí misma; deja de preocuparse por cuestiones que, o bien ya no tienen solución, o bien pertenecen a un futuro del que aún no se puede ocupar, centrándose en aquellos asuntos que requieren de su atención y resolución en el «ahora».

  • ¿Increíble?

Por increíble que parezca esto hoy en día, no lo fue menos, hace cuarenta años, en España, el hecho de que «clavando unas agujas» en ciertos puntos de nuestro cuerpo se nos pudiera quitar el dolor de cabeza —y sin embargo la acupuntura lleva milenios funcionando—; o que el hombre pudiera llegar a la Luna; o que manipulando en el interior de las células pudiéramos crear seres vivos o especies nuevas. Aunque nos suene o sonara a ciencia ficción, todo ello es real y, quien quiera, puede comprobarlo.

No es cuestión de fe. Cambie su letra: se estará cambiando a sí mismo/a.

  • ¿Cada cual escribe como quiere?

Generalmente no damos importancia a cómo escribimos. A lo sumo, caemos en la cuenta de la variación de nuestra letra, dependiendo de nuestro estado de ánimo o de las tensiones que tengamos en cada momento. No prestamos atención a cómo cogemos el bolígrafo, ni a la fuerza que ponemos en los dedos, en el brazo o en el papel, ni a las formas que han de mantener las letras en cuanto a tramos curvos y rectos se refiere… Nos hemos creído que la escritura es, simplemente, «eso» que cada cual hace como quiere, como le sale o como puede.

  • Referencias caligráficas. Leyes dinámicas.

Cualquier labor que hagamos, podemos considerar si está bien ó mal hecha, dependiendo de la proximidad ó alejamiento a esa idea o modelo que hemos pretendido seguir, a ese «ejemplo» tomado como referencia. ¡Cualquier labor!… Y con la escritura sucede exactamente lo mismo: tiene unas normas a seguir  —pues está sujeta a leyes de movimiento, ritmo, fuerza, etc.— para su correcta y saludable ejecución.

  • Naturalidad en el trazado.

No pretendo revivir aquellos tiempos en que a los estudiantes se les obligaba a hacer muestras de caligrafía hasta los catorce años y, cuyas normas eran tan estrictas, que el alumno se sentía cohibido en su tendencia natural de trazado.

  • Libertad personal. Sentido común. Facilidad. Fluidez.

La libertad personal a la hora de escribir no quiere decir que cada cual pueda hacerlo como se le antoje, ni que pueda colocar el papel como quiera, o la mano, etc… Me explico: somos libres para hacer todo cuanto queramos; somos libres para emplear bien o mal nuestro sentido de la libertad. Pero si pretendemos hacer cualquier labor, ésta requerirá de unas pautas, de un sentido común, de una facilidad y de una fluidez en su desarrollo. Y eso es lo único que trata de mostrar esta técnica: el modo natural de escribir, el modo en que las Leyes que rigen la escritura están ahí para facilitar, y no para entorpecer, la libertad motriz y sensorial de la persona.

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