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Relación neuroendocrina

A poco que se estudie el funcionamiento endocrino en coordinación con el sistema nervioso, repararemos en que si estamos inquietos, tranquilos, apáticos, con hambre, o sueño, o tristes, o alegres, etc,… se debe, fundamentalmente, a que por nuestro torrente sanguíneo circulan unos componentes químicos —las hormonas que hacen que nos sintamos así, inevitablemente, aunque no tengamos motivos para encontrarnos de esas maneras.

Las hormonas son fabricadas en las glándulas endocrinas.

La mayoría de estas glándulas trabajan directamente bajo las órdenes de la glándula hipófisis, situada en la base del cerebro.

Ésta, a su vez, almacena o libera las hormonas sintetizadas por el hipotálamo, una formación cerebral que posee actividad de glándula endocrina y que tiene bajo su control al sistema nervioso vegetativo.

Este sistema es el encargado de regular las funciones corporales internas e involuntarias.

El hipotálamo es estimulado por la corteza cerebral o córtex, localización cerebral donde se integran, en su totalidad, las funciones más complejas del sistema nervioso, tales como los procesos superiores de pensamiento, el almacenamiento y memoria, o la ejecución de movimientos definidos y/o complejos — como los que forman nuestra escritura—.

Es imposible describir en tan breve espacio los mecanismos de funcionamiento y la interrelación existente entre el sistema hormonal y el sistema nervioso.

Lo único que cabe decir es que cuando hacemos grafoterapia, estamos desarrollando la gimnasia neurofisiológica más completa de todas cuantas podamos imaginar.

Con ella, lo que conseguimos es acceder y activar, de manera diferente, áreas superiores de nuestro sistema nervioso —tálamo, córtex, etc.—, las cuales estimularán también de manera diferente, a otras zonas inferiores e inconscientes del cerebro, entre las que se encuentra el hipotálamo. Éste, a su vez, enviará nuevas órdenes de funcionamiento a todas las glándulas, órganos, sistemas, etc. a los que regula, directa o indirectamente. De esta forma, nuestras secreciones bioquímicas variarán e, inevitablemente, nuestra psique y funcionamiento físico se verán también transformados.

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