Home » Zurdos y diestros » Zurdos y diestros

Zurdos y diestros

En la aceptación de los zurdos, ya hemos dado el primer paso: permitirles escribir con la mano izquierda. Ahora nos falta dar el segundo: permitirles que escriban de acuerdo a las leyes neuromotrices por las que se rigen.

El máximo desarrollo de nuestro cerebro tiene lugar en la corteza cerebral. Es ella la que se activa cuando usamos las manos, dedos y partes distales del brazo al escribir.

También en ella, en el área llamada de Wernike, se eligen las palabras que se quieren pronunciar o escribir y se dan las órdenes de contracción a los diferentes músculos que han de intervenir, según sea la comunicación, oral o escrita.

Al hemisferio donde se sitúa el área de Wernike se le llama hemisferio dominante ya que su labor —dominar el lenguaje, las matemáticas, etc.— se ha considerado más importante que la del opuesto —el sentido artístico y musical, la recepción de emociones, la habilidad para tratar con modelos visuales y espaciales, la imaginación, etc.—.

El área de Wernike desempeña un papel clave para las funciones superiores del hombre.

Recibe informaciones sensitivas desde las más variadas zonas y núcleos del cerebro.

Al procesar integralmente todas estas informaciones, saca resultados y conclusiones que nos otorgarán tanto el «sentido común» como los pensamientos más complejos. Esta capacidad es fundamental para comprender e interpretar el lenguaje hablado o escrito. También en esta área es donde establecemos la sucesión de palabras que debemos emplear para poder  expresarnos.

Una vez integradas todas las sensaciones que le llegan en un pensamiento común, envía señales hacia otras partes del cerebro y de la corteza motora, para que se produzcan las reacciones adecuadas.

Cualquier lesión en esta zona, dejaría a la persona mentalmente inepta.

Por ejemplo, aunque pudiera oler a quemado y estuviera viendo un fuego a su lado, no sacaría la conclusión de que debe salir corriendo o intentar apagarlo. También quedaría afectada la capacidad interpretativa de los signos alfabéticos o numéricos, las pronunciaciones, la formación de palabras y frases, pensamientos, etc.

Comentarios cerrados.